¿Le tienen miedo a las agujas? Yo sí. Recuerdo la primera vez que me pincharon, tenía 13 años. Estaba resfriada y mi mamá me había dicho que si no me ponía una inyección y me curaba, no iba a una fiesta. Atraque. No recuerdo si ese primer dolor valió la pena, ya ni sé de quién era el tono. Lo que no olvido nunca, es que estuve una hora coja luego de la medicina. Pobre mi nalguita.


Pero lo que sí me trauma, es cuando introducen una aguja en mi brazo. Me muero. Cada vez que me sacan sangre, se me baja la presión. Me pongo pálida, siento que me desmayo, que tengo un pito en los oídos, que se me va a apagar el televisor. Horrible.


Hace unas semanas inicié un tratamiento para reforzar misistema inmunológico. El doctor que me trata me explicó que el sueño es fundamental para tener fuerte nuestras defensas. No en vano, cada vez que estamos enfermos, queremos dormir. El cuerpo, sabio, se recarga de energías en los brazos de Morfeo. Le cuestioné al Dr Carrillo. Yo me acuesto a las 8, ¿tendría que dormir a las 6? Ya muy marciana. El inmunólogo me dio una alternativa. Vamos a ponerle Vitamina C. ¿Ponerme? Será darme, en pastillas. No, Vitamina C a la vena. ¡¡¡¿A la vena?!!!!!!!!