Entiendo que el trasero de Vanessa Tello, venda. Ok, ella misma gana dinero con eso. Ha sido Miss Colita y creo que la mayoría de sus fotos son de espalda. De hecho su lanzamiento a la popularidad fue con “que te clavo, que te clavo la sombrilla”. Ya, ¿y? ¿Eso la hace mala persona, prostituta, corrupta, dama de compañía o chica fácil? ¡Cucufatos!

Hiervo de la rabia al escuchar y leer comentarios sexistas generados por la supuesta denuncia de que la Autoridad Autónoma del Tren eléctrico, perteneciente al Ministerio de Transporte y Comunicaciones, contrató irregularmente a Vanessa Tello. La modelo ha preferido callar y solo mandar un comunicado. Debería salir al frente y mandar al cacho a todos los que han insinuado estupideces sobre ella y el Sr. Oswaldo Plascencia.





Por un lado, dejan a Vanessa como una tontita que se dejó “contratar” por un supuesto viejo mañoso que pagó, con la plata del Estado, el capricho de conocer a la exmiss colita, y a ver si por ahí, le liga algo más. Pero también, la hacen quedar como “provocadora”. En la nota mencionan una blusa supuestamente transparente y una falda ceñida con la que la modelo habría engalanado la reunión.



Por favor, miren la foto, se nota claramente que está vestida de manera muy correcta y formal. Creo que yo salgo con más escotes y faldas más pequeñas en las mañanas. Además y sin ánimo de querer chancar a Vanessa, esa no es su mejor parada. Está medio encorvada y hasta chueca.

Se ha aclarado que fue el Consorcio del Tren eléctrico, enteprivado, el que contrató a la modelo. Que la comunicación no fue directamente con ella, sino a través de Ingrid Pizarro, dedicada a las Relaciones Públicas y producción de eventos. Me imagino que ella tendría algún contacto en el Consorcio y consiguió un contrato. Hay un correo electrónico entre la mamá de Vanessa y la productora. Se han difundido fotos de la Tello repartiendo manzanas y entregando folletos de nutrición.


Así se manejan varias empresas. Hacen “Casual days” para que todos vayan en jean, invitan a empresas para que regalen sanguchitos, alfajores, energizantes. Hacen campañas de odontología, exámenes de salud, etc. Esa es la tendencia, mejorar el ambiente laboral de los trabajadores. A mí, me parecen huachafadas copiadas de los gringos, pero parece que funciona. Más aún ahora que existe un ranking de «Great place to work Perú».

Entonces, Vanessa, está a punto de obtener su título, sabe de nutrición, da tips a los trabajadores, reparte frutas, y además regala una linda sonrisa. Si su popularidad la ayuda a conseguir cachuelos con empresas, como el Consorcio del Tren eléctrico, bien por ella. ¿Acaso la han nombrado en un cargo público o ha mentido diciendo que estudió algo de lo que no sabe nada o negocia bajo la mesa coimeando a funcionarios públicos?.


Vanessa, da la cara. No te autocensures. No seas una cucufata más.