Llegué a su consultorio por un tema médico. Hace 3 años tenía reflujo. Algún día contaré sobre esa etapa rara de mi vida. Bueno, quería un nutricionista que me ayudara a seguir las restricciones que me había dado el gastroenterólogo, pero sin engordar. Ya saben, en televisión apareces más gordo de los que eres. Le conté a Jaime Mandros (Choca) y me dijo, con la mirada de oso-tierno que lo caracteriza: Anda donde Yácomo Casas. Gracias a él, algún día, mi orondo amigo había sido flaco. O sea, un “master”.


Lo busqué y al poco tiempo dejamos de ser doctor y paciente para ser amigos. Lo veo 2 veces a la semana y le cuento todo lo que hago, y haré. En este país, es difícil hacer dieta. Nuestra vida social gira entorno a la comida. Yácomo, hace lo posible por acomodarlo todo. Sabe el menú de varios restaurantes, cafeterías y huariques de Lima. Entonces, te dice qué pedir. Es así, que conoce todos mis secretos.

Recuerdo que el primer día que lo vi, como para empezar una conversación, le pregunté por una caja de pañuelos descartables que tenía en su mesa. ¿Estás resfriado? No, es para las pacientes. Algunas lloran.

Yácomo (@yacomocasas), sanmarquino por excelencia, es un experto en mujeres. Y nosotras, somos cosa seria. Ya me imagino, mujeres que van para bajar de peso para su matrimonio y luego, nunca se casan. Madres “regias” que van con sus hijas gorditas y se pelean delante de él. Gorditas que juran ser felices, y en segundos terminan llorando. Mujeres flacas que dicen estar gordas. Mujeres que nunca cumplen la dieta y la dejan en la tercera cita. Mujeres.



Como todo afecta en el peso, supongo que como yo, le cuentan todo de su vida. Me separé. Comeré en la calle. Me voy de vacaciones. Ya no tomaré pastillas anticonceptivas. Tengo una parrillada. Me veré con un amigo de la infancia. Tomaré alcohol. Estoy estresada, necesito dulce. Dormiré después de almuerzo. Estoy cansada. Gracias por escucharme.


Yácomo tiene la paciencia y criterio suficiente para saber manejar cada situación y no permitir subamos de peso o por lo menos mantenerlo.


Hace unos días nos juntamos algunas pacientes faranduleras. Ursula Bosz, Gachi Rivero y Edith Tapia. Magdyel Ugaz, tenía grabación. Yácomo abrió un local de Vie Spa en Los Olivos y nosotras fuimos las madrinas. Nos comimos todo


Ése día a pesar de todas las tartaletas de pie de limón y los sanguchitos de pollo que comí, no subí de peso. No se como hace. Al día siguiente me mandó sanguches de butifarra. ¿Pueden creer?. Mi psicóloga dice que cualquier dependencia es peligrosa, qué no vayan tan seguido a un nutricionista. Asumiré el riesgo.