En el 2005 estaba tan emocionada con cumplir mi sueño de la casa propia que me dejé llevar por un cartel del BBVA Continental y un abogado que había entrevistado varias veces por temas relacionados al Callao que era el encargado del proyecto. Pero fue una pesadilla desde que desembolsé la plata hasta que lo vendí en el 2010.

Como nunca acabaron de construir todo el edifico, me mudé a penas el mío estaba habitable. Luego la sectorista de la constructora CARPE me informó de los problemas financieros de sus clientes y al consultar al abogado conocido me garantizó que todo se arreglaría con la venta de los 2 últimos departamentos pero no fue así. Lograron vender uno de ellos y las cosas empeoraron.

El Dr. Humberto Pejovés y el Ing. Miguel Del Carpio ya no respondían llamadas, desocuparon la oficina que alquilaban a una cuadra de la obra, los albañiles los esperaban todos los días en la puerta del edifico esperando su pago y cada semana llegaba una deuda más: Sedapal, Luz del Sur, OTIS.

Humberto Pejovés

El ascensor se malogró debido a una fuga de agua en el penthouse que nunca se terminó de construir. El agua salió por una tubería y cayó hasta el primer piso por el ducto del ascensor, al llamar a la empresa para que arreglen el tema nos enteramos que CARPE jamás les pago un sol por el ascensor y que lo que usábamos estaba en calidad de prueba.

Por si todo esto no fuera poco, una madrugada una persona entró al dúplex que estaba a medio hacer, no eran delincuentes sino un supuesto nuevo propietario. Luego nos enteramos que esta persona les había prestado plata a Del Carpio y Pejovés y como tampoco cumplieron con él le entregaron las llaves del último piso -de donde hubo la fuga de agua- como parte de pago. Cada vez que este vecino usaba el baño, el techo de mi sala se mojaba. Fue una tortura.

Todos, menos él, tuvimos que ir pagando todas las deudas de la constructora para poder vivir en paz hasta que llegó la hora de la independización del edifico. Nos acercarnos a la Municipalidad de Miraflores y no podíamos hacer nada pues la constructora CARPE debía todos los arbitrios, impuestos prediales y multas impuestas desde que empezaron la obra a finales del 2004. El monto era gigante.

Nos reunimos con los representantes del BBVA Continental para ver cómo independizábamos nuestros departamentos pues el terreno sobre el que fue construido el edificio estaba hipotecado a favor de ellos y la constructora, obviamente, ya no pagaba nada. La respuesta fue que todos debíamos mojarnos. No es broma, han pasado tantos años y me acuerdo clarito que eso fue lo que dijo la abogada del banco en nuestra cara. El banco propuso pagar entre todos -inlcuído ellos- las deudas de la constructora para solucionar el problema.

Pasado el colerón no nos quedó otra alternativa que pagar, salió la independización y vendí mi departamento a finales del 2010.

Se imaginarán que después de todo esto no quería saber nada de esos 2 sujetos. Una  vez me crucé Pejovés en un restaurante. Creo que el caradura pretendía saludarme pero lo esquivé para no malograr mi almuerzo. De verdad que no quería ni hablar de ellos hasta hoy.

Estoy parada frente un cartel que anuncia un proyecto inmobiliario: Residencial El Álamo, ubicado en el 881 de la avenida Velasco Astete en Chacarilla, distrito de San Borja. Es la casa de los padres de Pejoves a la que fui alguna vez a entrevistarlo. En el anuncio logro leer un correo electrónico con su apellido y otra vez el logo del BBV CONTINENTAL. ¿?

No me atrevo a llamar para ahorrarme la rabia de que conteste el abogadao. No sé si él está haciendo el edificio, si es el corredor, si el correo es de un homónimo, si heredó la casa, si sigue trabajando con su socio Miguel Del Carpio. Lo que sí sé, es que tengo la obligación de advertirles lo que me pasó con ése banco y con ésa persona para que tomen sus precauciones.