Debo confesar que no tengo mucha ropa. En general, me da flojera comprar. Me quita tiempo. Mi clóset está casi vacío, tengo lo indispensable. Y parece, que es no es muy común. Varias veces, he sido víctima de la burla de alguna amiga que no entiende porque tengo tan pocos colgadores y tanto espacio libre en mis cajones. El fin de semana pasado, unos amigos se rieron de mí, incluido mi enamorado, porque en unas fotos de hace años reconocieron un bikini usé en el verano. ¡Ayyyyy! Lo bueno, es que todavía me queda,ya! Pero en realidad, me piqué.


Se lo comenté a mi mamá y me dio una explicación. Lo que pasa, hijita, es que la mayoría de mujeres se compra ropa para ir a trabajar, y tú no. Y una vez de compras ya se antojan de otras cosas. Mamá siempre sabe.

Entonces he decidió, que la próxima vez que alguna indiscreta mujer se burle de mi clóset semivacío, le sacaré la lengua porque a mí me dan ropa todos losdías para ir a trabajar. Ja, ja, ja. Y encima me la escogen. Masticadito.



La tienda me da ropa, la uso y la devuelvo. El canal se lo paga poniendo la marca al final del noticiero. Todos felices. Lo mismo ocurre con las joyas, los zapatos y la peluquería. (Por si acaso, estoy sacando la lengua)