Hoy, me levanté de la cama después de 5 días. Una infección a las amígdalas me alejó las noticias. Toda esta semana he sido una simple televidente. Fui a una peluquería a lavarme y secarme la cabeza de inmediato, para no recaer. Justo antes de irme se me acerca una joven.


“Soy la prima de José Lizárraga”. La miré sorprendida, no sabía de quién me hablaba. Me explicó del aparatosos accidente en la Panamericana Sur donde perdieron la vida 3 jóvenes universitarios, y de inmediato lo recordé. El chofer era su primo.



Me pidió que difundiera, de alguna manera, la versión de la familia. Cumplo con hacerlo por esta vía.

La familia, como es lógico, está destrozada. Los padres de Daniel y Diego, acompañantes de José, culpan de todo al conductor. Ya se imaginarán la situación.



Pía, la prima de José me dijo que se han dicho muchas mentiras. Que los chicos no se habían ido de juerga. Aseguró que el jovén había llamado a otro amigo de la Universidad a invitarlo a San Bartolo en el “hueco” de clases. Este se negó porque su horario no se lo permitía. La Prima supone que los 3 jóvenes iban a estar en la playa por unas horas para luego regresar a clases.



Sobre la lata de cerveza, la familia de Lizárraga afirma que estaba cerrada. Dicen haberlo verificdo. Pía cree que la compraron en un grifo que se ubica en la Panamericana Sur, entre la Universidad Científica del Perú y el lugar del accidente. De manera muy enérgica me dijo que José Lizárraga no había consumido alcohol. Y que además su primo no era consumidor de drogas.


Además me pidió aclarar que el auto que manejaba el estudiante de medicina había salido del taller el día anterior. Le habían hecho mantenimiento. Que no era un auto nuevo, sino el que el padre del joven usó antes. Que no era un auto de lujo que corría a gran velocidad.


Le expliqué que los periodistas difunden los datos de un accidente de tránsito porque Policía se los da. Y si hubo alguna alteración, tendría que venir de ellos.

(Diario La República)

Los tres amigos retaron a la muerte y perdieron el duelo en la Panamericana Sur. Ellos, estudiantes de medicina que fallecieron la tarde del lunes en un aparatoso accidente de tránsito, viajaban a 170 kilómetros por hora en el Hyundai que, tras chocar contra un muro de concreto, se elevó más de seis metros de altura, a lo largo de unos 20 metros, antes de terminar hecho pedazos en el pavimento. Peritos policiales revelaron ayer que el velocímetro del carro quedó atascado justo en esa medida. Confirmaron la velocidad después de analizar las huellas que el siniestrado auto dejó en la pista, así como los daños que causó en el puente peatonal sobre el cual pasó en su increíble recorrido aéreo.»Ni los pilotos de carrera se atreverían a manejar así en una zona urbana, menos aún con un vehículo no acondicionado para desarrollar alta velocidad», refirió el capitán PNP Luis Edilberto Moscoso.


Recién hoy los padres han empezado a averiguar sobre los seguros universitarios, del auto y del peaje. Ellos son los más interesados en saber la verdad. Y me hicieron saber que cuando estén preparados harán algún tipo de pronunciamiento ante la opinión pública para limpiar el nombre de José. Mi sentido pésame a las 3 familias.