Evelyn Lucía Laura Ordoya mantenía a sus tres hijos trabajando como manicurista. Vivián en un cuarto alquilado en el cerro San Pedro en El Agustino cerca a su familia. Hacía un tiempo y luego de armarse de valor confesó lo que todos intuían: que los moretones del cuerpo no eran producto de caídas sino de golpes propinados por el padre de su hija menor. Se alejó de él pero la violencia no cesó.

El miércoles 25 de octubre, a las seis de la mañana su expareja Diego Armando Lucana González entró al cuarto y la mató de 7 puñaladas. No le interesó hacerlo delante los niños de 2, 8 y 10 años de edad. No quiero ni imaginar esa escena.

Ese mismo día salimos en vivo con la familia de Evelyn. No solo estaban desconsolados sino también preocupados porque el miserable había fugado con su hija. Entre lágrimas la prima hermana de Evelyn exigía capturar al asesino y recuperar sana y salva a la niña. Además acusaba a la policía de no haber atendido las denuncias por agresión. Contó haber acompañado a Evelyn a la Comisaría hacía dos meses pidiendo ayuda y sentía era fue en vano.

Al día siguiente un comunicado del Ministerio del Interior decía dar algunas precisiones ante «diversas informaciones brindadas por medios de comunicación». Que Evelyn estaba en el Sistema de Registro de denuncias policiales (Sidpol). Que lo denunció el 27 de septiembre del 2016 en la Comisaría de San Cayetano en el Agustino y que luego de pasar por el médico legista se notificó del hecho al juzgado de familia de ese distrito. Luego da detalle de una detención de Lucana Gonzales del 4 de octubre por la comisaría de Santoyo, también en el Agustino pero por posesión y/o microcomercialización de droga y que al día siguiente fue puesto a disposición de la Fiscalía «tras lo cual terminó la labor policial»

Por redes sociales se difundió este comunicado junto a la noticia que el asesino se había entregado a la policía, no que había sido capturado.

Ese comunicado me parece una lavada de manos: «nosotros hicimos nuestro trabajo, ¡eh!». Pero lo que no dice el comunicado es por qué los efectivos de la Comisaría de San Pedro también ubicada en el Agustino no hicieron nada hacía dos meses.  En el Agustino hay SEIS dependencias policiales, SEIS. La familia lo denunció desde el primer día y en el Comunicado NO dice nada de eso. Tanta fue la indignación de los deudos que el día del entierro llevaron el féretro a la Comisaría de San Pedro: aquí está la denunciante, MUERTA. Ver video en el segundo 58

 

¡¿Quién hizo ese comunicado incompleto?! Seguro hay algunos intentos de querer mejorar el sistema de protección para mujeres maltratadas pero queda claro que todavía estamos muy lejos de erradicar la violencia si cada cada uno de los actores no empieza por asumir su responsabilidad.

Evelyn hizo lo que muchas mujeres no se atreven: acabar con una relación violenta y denunciar al agresor pero igual está muerta y eso no puede quedar impune. Ojalá este caso sirva de algo a la Comisión de Alto nivel contra el maltrato a la mujer.