Lo conocí el jueves pasado. ¿Leyeron el post? Coincidimos en el ya famoso evento de la Joyería Aldo & Co. Donde también estuvo Magaly. Tuve la oportunidad de intimar con el ídolo. Me gusta el fútbol y por supuesto soy hincha de la selección. En cada partido ruego a Dios que se vuelva peruano. Insulto, pateo, grito, jalo pelos ajenos, me arrodillo, sufro, me molesto. Brindo por ellos y también los maldigo. Pero soy periodista. Una vez un exjefe me levantó la voz diciendo: “Antes que mujer, eres periodista”. Era un loco. Bueno, es.


Esa noche, tenía mi cámara de fotos en la cartera porque existía la posibilidad de que Paolo Guerrero asistiera. Y así fue. Pero todo cambio cuando vi a una multitud encima de él. Le pedían una foto, un beso, un autógrafo, una mirada, lo que sea. Sin parar. Me dio pena. Ni siquiera intenté sacar el aparato para entrevistarlo. Solo conversamos. De su mamá, de Alemania, de Falcao, de las chicas, de fútbol. Yo no podría con tanta fama. Perdóname exjefe, no puedo con mi genio.


Igual conseguí mi exclusiva. Me conoció en persona y aceptó mi presencia en una “Tweetcam”. Paolo pertenece a la Agencia de representación de artistas “Tondero”, y yo también. Salvando diferencias, claro está. Ellos, le organizaron un encuentro virtual con los seguidores del Twitter. Eso fue lo que salió en algunos medios.

El delantero se divirtió mucho. Sus fans se burlaron de su peinado, de su polo, le hicieron preguntas personales y hasta le pidieron plata prestada. Él, moría de risa. Me vio y creo que se incomodo un poco. Miren como levanta la mirada al darse cuenta que lo grabo.




Está molesto. No da entrevistas. Solo declara en la Videna, de “pasadita”. Dice que es como si su mejor amigo lo hubiera traicionado. La andanada de críticas por la falta que cometió contra el arquero del Stuttgart, lo ha herido.


Su recelo es con la prensa, no con la hinchada. Y yo, soy una hincha más. Le pregunté cómo hacía para controlar su fama, qué opinaba de Juan Manuel Vargas, si conocía a las flamantes “Vengadoras”, entre otras cositas. Su representante, que también es el mío (me encanta decir eso, me siento importante) Miguel Valladares, me hacia muecas de horror, quería que acabara la entrevista. No me sacó del brazo porque somos amigos. Era el santo de Sra. Petronila, la madre del jugador y debía irse. Gracias doña Petro y por favor métase todo lo que sea necesario para que el Guerrero no claudique. Todo duró 6 minutos con 33 segundos.



La risotada final es de mi entrañable amigo Choca, que hizo de camarógrafo. Gracias, al final pidió la imagen del recuerdo. “El antes y el después” bromeábamos con el delantero del Hamburgo.


Le pedí a Paolo que me dejara hacerle “el bajo” con la prensa deportiva. Se reía, creía que no hablaba enserio. Pero es verdad. Creo que todo esto afecta al jugador más de lo que cree. Pero se hace el fuerte. Está en sus genes, por eso lo admiramos.

No puedo hablar mal de mi gremio, no soy así. Pero sí puedo afirmar 2 cosas. Que Gonzalo Nuñez me ha dicho que en América nunca se habló mal de Paolo y que, con conocimiento de causa, lo que dice uno o varios periodistas, no es lo que piensa todo un país. Ése es el gran problema de algunos colegas, de todas las especialidades. Pero, peor aún, es que los protagonistas de esas “críticas” también lo crean. Es mejor no darnos tanta importancia. De verdad. Estoy de los dos lados, soy pública y periodista. Otra vez, salvando diferencias. Créeme, no vale la pena.


Tú lo sabes, Guerrero, lo ves todos los días. Confiamos en ti. ¡Arriba Perú! ¡Carajo!