El título de este post no es metafórico. Estoy embarazada, feliz y expectante. Ni yo misma me lo creo. Si no fuera porque he visto y escuchado a mi bebé, pensaría que se trata de un retraso cualquiera. Tal vez, aún no asumo lo que vendrá por las circunstancias en las que tomé la decisión o quizá porque, a más de tres meses de gestación, no siento absolutamente nada. Ni mareos, ni náuseas, ni guácala, ni dolor, ni antojos, ni cosas raras, nada de nada. Lo único que quiero es que los meses pasen rapidito y ver cómo será esta nueva aventura.

Aquí, el bebé a las 9 semanas

Pero como todo en la vida, siempre hay una historia. Todo empezó en mayo de este año. Fui a una ginecóloga de la clínica San Pablo ha hacerme un chequeo de rutina. Había pasado más de un año desde mi último Papanicolaou. Mientras me sacaba la ropa y me ponía la bata, la doctora me preguntó sobre “mi proyecto de vida”, o sea hijos. Desde que cumplí 30 años ya estoy acostumbrada a ese tipo de interrogatorios, a mí parecer, impertinentes. Mi respuesta ha sido siempre la misma, por ahora no.

Ella me mandó hacer un perfil hormonal, y además me cambio las pastillas anticonceptivas. Le hice caso. Al cabo de un tiempo comencé a sentirme extraña, no sé cómo explicarlo. No quisiera entrar en detalles, pero algo pasaba. Supuse que era el cambio de pastillas.

La fui a buscar para decirle que su cambio me cayó mal. Entré a su consultorio y antes de sentarme me pregunta, ¿cuántos años tienes? Y yo, ahí está, en mi historia. Bueno, toma asiento que tenemos que hablar, me dijo sin sacar la mirada del papel que tenía en las manos. Me asusté.

Tu Papanicolaou está bien pero tu perfil hormonal, no. ¿No? Es como el de una mujer de 45 años. Yo, pálida. De inmediato comencé a hacerle mil preguntas ¿Ya no me va a venir la regla?, ¿me voy a arrugar rápido?, ¿tendré bochornos?, ¿me pondré de mal humor?, ¿me dará osteoporosis? y por supuesto, ¿ya no podré tener hijos? Tranquila linda, ahora la ciencia ha avanzado un montón, me respondió. Le consulté si existía la posibilidad de algún error y me dijo que del 1%. Yo, me puse como zombi, ella no paraba de hablar.

Me dijo que era especialista en fertilidad, que la paciente que acaba de salir había elegido un donante de esperma danés. Ah! Como los perros, respondí sarcásticamente. Ella no se dio cuenta porque de inmediato me dijo: “¡Claro, tengo catálogos!” O sea. No podía creer lo que estaba escuchando. Gracias doctora, me haré otro examen. Me paré y me fui. Estuve al borde del llanto. Al borde, siempre me hago la fuerte pero en realidad estaba consternada.

Tantas veces había descartado la maternidad. Sentía que me faltaban muchos años de fertilidad. Y de pronto, en ese momento, era como si me dijeran: “Tanto decías que no, que ya no podrás”. PLOP. No le conté a nadie, solo a mi mejor amiga, mi hermana.

Fui a otro doctor, al mejor. Me dijo que efectivamente existían algunos casos de pre, pre menopausia a mi edad pero que para realizar esos exámenes hormonales era INDISPENSABLE dejar las pastillas anticonceptivas por un tiempo. Me explicó que las mujeres después de los 33 años entran como a una siguiente fase de fertilidad, luego a otra a partir de los 40 y a otra, a partir de los 45.

Me explicó que a mi edad no debería tener problemas de fertilidad. Sin embargo recomendó que mientras esperábamos a que mi cuerpo se limpie de las pastillas, conversara con mi pareja y habláramos de la posibilidad de tener hijos en este momento.

Doctora estúpida, ni siquiera me preguntó si tenía pareja.

Le conté a mi novio y no sólo me dio su apoyo absoluto sino que se puso feliz. Me dijo que estaba convencido que esos nuevos exámenes saldrían bien pero que estaba de acuerdo con intentar ser padres ahora, me preguntó cuál es la diferencia de tener un hijo este o el próximo año. También hubo muchas frases románticas que ya me dan roche contar. Lo cierto es que empezamos a trabajar en ello. Sin contárselo a nadie.

La verdad, no hubo mucho que esperar ¡El frejol prendió rapidito! Al mes y medio de tomar la decisión, salí embarazada.

Los primeros regalos :o)
La doctora se equivocó, pero creo que me hizo reflexionar de golpe. Yo diría que me puso contra las cuerdas. Al principio la odie, por bruta, pero ahora no. Simplemente no me dejó esperar hasta los 38 o 40 años para ver si quería tener hijos. Si o no, ahora mismo. Opte por el sí y ahora somos muy felices. Obviamente ya no fueron necesarios hacerme los nuevos exámenes hormonales, más fértil imposible.

Respuestas a preguntas frecuentes:

1. El papá, es mi pareja de hace dos años y medio, Alfredo, sí, el “tirapuertas” ja,ja,ja

2. Vivimos juntos.

3. No nos casaremos por el momento, será después. Sin premuras.

4. No sé el sexo del bebé.

5. No sé qué nombre le pondremos.

6. Sí, ya estamos pensando en tener un segundo niño.

7. No daré entrevistas sobre mi embarazo, creo que ya lo conté todo. Fotos de la barriga, tampoco. ¡Qué roche!

8. No, no insistir, jajaja.