La verdad, me daba vergüenza comentar sobre las fotos que hice para «Hola». Ellos, me trataron espectacular. Me divertí más de lo que esperaba. Su trabajo fue impecable. Gracias. Pero me parecía mucho autobombo estar publicando el detrás de cámaras, el día que salió la revista. Era algo asi como, mírenme.


Además, tantas veces he dicho que no me gusta posar para el lente de una cámara fotográfica que, al verme en la revista, “toda yo”, me sentí mentirosa, extraña, como si fuera otra. No me reconozco. No salgo mal, al contrario, pero qué roche. Sin embargo, no quiero dejar de agradecer a todos los que me hicieron sentir como si fuera importante.

No soy de las mujeres que va a la peluquería a relajarse, siento que me quita tiempo. Si no fuera por la atención personalizada en Tomyko, no iría nunca. Tampoco soy de las que va de «shopping» para liberar el estrés. Me aburre comprarme ropa, me da flojera. ¿Me entienden? No estoy pendiente de la moda. Solo uso lo que me gusta y me queda bien . Y máximo 3 veces al año. ¿Entonces? Bueno, a veces la televisión te hace hacer cosas que antes nunca hubieras hecho. Así es.


Además todo tiene, siempre, su lado divertido. Miren cómo hicieron para que me quede el vestido de «animal print», como si fuera de mi talla.

En este momento de mi vida me ha tocado ejercer la carrera frente a la cámara. Pero es algo circunstancial. Eso lo tengo clarísimo. No sé qué pasará más adelante. De lo único que sí estoy segura, es que quiero seguir viviendo de lo que tanto me gusta, el periodismo.

Gracias al fotógrafo, Lino Estrada, tan paciente. Nos conocimos en la calle, en el ajetreo periodístico. Pero esto es lo suyo, el arte. Gracias a Patricia Uehara. Durante toda la sesión parecía esas mamas que se ponen al costado del escenario indicándoles a sus hijos qué hacer.



Gracias a Carla Cruzado que se encargó de hacer que todo me entre. Ja. Eres una maestra, y perdón por relevar tus secretos en el blog. Eso de las medias en la espalda y el «masking tape» en el vestido, es de ella.




Gracias a Karla Suarez por el maquillaje y peinado. Espero que tu plancha no se haya malogrado y que sigas viajando por todo el mundo. Gracias a Joaquín Palacín, que fue el encargado del stylling. Si les encantó la combinación de accesorios, de cómo poner el pelo, qué peinado con qué vestido, las joyas. Todo, es obra suya.


Y a la redactora, Joana Cervilla. Gracias. Ella no estuvo el día de las fotos pero supo sacar las mejores instantáneas de mi vida privada. ¿Qué tenia ese café? No conversabamos tanto desde que teníamos 16 años.


Tenía un «Gracias» pendiente con ustedes.