¿Hola? ¡¿Hay alguien ahí?! Hace tantos días que no posteo, no tuiteo y no entro al Facebook que de repente, ya todos se fueron. Ustedes entenderán que no podía. Bueno, en realidad no quería. Decidí dedicarle cada segundo de mi tiempo a mi hijo, Fabio Daniel. Falta una semana para que cumpla un mes y para ser franca, todavía me resulta extraño decir “mi hijo”. Tengan en cuentan que toda mi vida he sido “la hija” y ahora ¡PUM! debo ser “la madre”. Así que para ir acostumbrándome a este nuevo título, haré lo que hacen todas las mamás, hablar de sus hijos. Mi Fabito es preciosísimo, inteligente, guapo, precoz, es lo máximo, el mejor, jajaja. Ahora entiendo a mi mamá cuando se llena la boca a la hora de hablar de Sofía o de mí.


Fabio nació el 14 de abril a las 12:30 pm. Supuestamente iba venir al mundo a las 11 am pero me olvidé de unas cositas y tuvieron que aplazar la cesárea. ¿Le habré cambiado el destino? Je.

El viernes 12, en mi último chequeo, el ginecólogo me dijo que veía al bebé con ganas de salir pero que aún no estaba encajado y que si se rompía la fuente debían operarme pero que no me preocupara. Y así fue, el último día de la semana a las 7am. Fabio dijo “ya voy a salir”.

Sin mucho ajetreo llamamos al doctor, me revisó y confirmo que era el día. No tuve contracciones, todo fue muy tranquilo. Avisamos a la familia cercana que debía preparar su mejor traje para recibir al nuevo integrante, y nada más. Alfredo lo grabó todo. Eso no lo voy a postear, ¿no? Sí, lloramos de alegría. Fue muy emotivo, tierno y personal. Creo que la hinchazón de los ojos me duró dos días. No cabe duda que yo, estoy prohibida de llorar, mi cara se pone horrorosa. El lunes 15 ya estaba parada. Claro que sentía que la herida jalaba pero como los puntos no se iban a salir, traté de no hacerle mucho caso. Además el doctor me dijo que eso de la cuarentena, como dicen las abuelitas, no existe. Fue muy claro, la cama es solo para dormir. Y eso hice.

En la casa todo ha ido bien, hasta ahora. Fabio es dormilón, como sus papás, así que no hay malas noches. Las ojeras de mis ojos son por culpa de Primera Edición y el sueño retrasado de tanto tiempo. Dentro de poco el programa cumplirá 20 años. La mitad de ese tiempo he estado frente a la conducción. 10 AÑOS LEVANTANDOME A LAS 4 AM. Así que saquen su cuenta. Creo que para tener los ojos como eran antes, necesitaría como medio año de vacaciones ja,ja,ja.

Pero como buena madre, regreso a hablar de mi hijo. Este video lo grabamos el domingo pasado. Su papá, que es reacio a todo lo que significa “exposición”, insistió en que lo ponga en el blog. Es demasiado. Fabio lo mira concentradísimo, mientras él silba. Y qué creen, lo imita. O sea, no hace el sonido pero pone la boquita igual. Tan lindísimo. ¡Y solo tiene 3 semanas! ¿Acaso no es lo máximo? O eso lo pensamos nosotros, por que somos los papás.

¡Ah! Disculpen las lisuras y tonterías del camarógrafo, no hagan caso. El protagonista es Fabito. :o)