En diciembre del 2005 todo era diferente. Quería casarme, mi pareja era periodista, buscaba un departamento en Miraflores y confiaba en el BBVA Banco Continental ¡Adelante! Ahora, en marzo del 2012, estoy divorciada, mi enamorado es abogado, vivo en Surco y ya no confío en el BBVA Continental.


Todo empezó un domingo. Buscábamos dónde vivir. Un cartel gigante llamó nuestra atención, era del Banco en mención. La invitación era para comprar unos departamentos de estreno, en el corazón de Miraflores. Recuerdo el momento exacto. Maldita mi suerte. El proyecto parecía bueno, ya estaban en el tercer piso. Nosotros, queríamos el departamento 601.

Departamento 601

Los vendedores eran el Ingeniero Miguel del Carpio y, el abogado de la Constructora CARPE, Humberto Pejovés. Nos florearon bien. Fuimos a la agencia del Continental a averiguar. Todo ok, nos dijeron. Como yo tenía un hipotecario pre aprobando en el BanBif, la operación fue casi inmediata. Pero todo terminó mal.


Tuve que irme del BanBif al Contiental. Una sectorista me llamó diciendo que la constructora no les pagaba el préstamos solicitado para levantar el edifico, así que me recomendó cambiarme al BBVA Contiental porque no sabía qué podría suceder.


La constructora desapareció. Oficialmente, nunca me entregaron el departamento. Me mude así nomas. En el camino me casé. La constructora le debía plata a mucha gente. Como parte de pago, a un sujeto le dieron la llave del penúltimo piso. El lugar estaba a medio construir, así que cada vez que ese señor o alguno de sus invitados usaba el baño, mi techo se mojaba. Le debían a Sedapal, a los obreros, a Luz del Sur, a OTIS. Hubo una fuga de agua porque no terminaron la obra, se malogró el ascensor. Fue horrible.




Otro recuerdo del 601Lo peor fue a la hora de querer regularizar los papeles de independización. La constructora CARPE debía todos los arbitrios, impuestos prediales y multas impuestas desde que empezaron la obra. ¿Quién pagaría todo?

Recuerdo una reunión en la oficina central del BBVA Continental. ¡Adelante! Estábamos los propietarios, el gerente de la agencia y la abogada del banco “Todos nos tenemos que mojar”, sentenció la letrada. Ella estaba embarazada. Conté hasta diez, hasta cien. Y pagué.



El congresista Jaime Delgado, Presidente de la Comisión de Defensa del Consumidor, pensaba que este tipo de «cartas» ya no existían.



Hay gente fresca, sí claro, recuerden a mis «amigos» los de la constructora CARPE. Pero no todos somos así. El BBVA debería gastar menos plata en publicidad externa, y más bien invertir en mejorar su servicio para no perder a los clientes que confiabamos en él.