Entro a google noticias y pongo “Ranrapata”. Pienso que tal vez en estas horas, que he estado desconectada de las noticias, el gobierno se anotó un golazo y tiene nuevas luces de lo que ocurrió con la pequeña Soraida, pero no. Lo último que sale es de hace 9 horas y viene del Congreso. Las bancadas hacen sus estrategias. Por un lado están los que promueven la creación de una comisión que investigue lo ocurrido en la operación “Mantaro”. Por el otro, los más zorros, políticamente hablando, juntan las firmas necesarias para presentar una moción de censurar contra el Ministro de Defensa, Pedro Cateriano. No contra el del Interior, porque, saben que es a él al que “prefieren” bajarse, ¿no? Seguro lo han visto en sus desafortunadas intervenciones en el parlamento y sus enfrentamientos con los apristas y los fujimoristas. Juego político. Tonterías. ¿Y Soraida? ¿Y los otros inocentes del VRAEM?

Siempre le digo a la Amistad Rodriguez que, para mí, la política es como la farándula. Suzy Díaz se pelea con Andy V y en medio aparece Lucía de la Cruz. Cada uno jala agua para su molino. La misma vaina. Bueno casi, pensándolo bien, los políticos son peor. Los artistas de “Chollywood” no tienen en sus manos nuestros destinos, y ellos sí.

Yo, me siento orgullosa de cada uno de los miembros de las FFAA y la Policía que pone el pecho por nosotros en esta maldita lucha contra los terroristas. No entiendo sus jerarquías, sus sacrificios, su educacióncuadriculada, pero los respeto, y mucho.

El fin de semana conocí a un joven de 20 años, infante de marina, destacado en el VRAEM. Abrí los ojos con sorpresa. Me contó que estará allá por un año. ¿Y por qué?, le pregunté. Porque para eso he nacido, me dijo. Lo miraba y pensaba, ¿a los 20 años sabes algo de la vida?

Era un muchacho guapo, de familia acomodada, con ese porte que solo tiene los militares en acción. Este chico podría estar haciendo cualquier otra cosa. Aquí en Lima, con internet, ducha, delivery, discotecas, amigos, chicas, etc. Pero la vocación puede más que todo. Le pregunte por Soraida. Estábamos en una reunión, su sonrisa cambió. Puso esa mirada de profundo orgullo, que todo militar que conozco, pone cuando habla de su institución. Los civiles no nos entiende, ni siquiera lo intentan, sólo no juzgan y nuestros representantes políticos ante la sociedad, a veces, no saben defendernos, creo que tampoco nos entienden. Sentenció y se fue.

Sería estúpido pensar que alguien justifica la muerte de una criatura. Bueno estúpidos hay en todas partes, pero la gente promedio, sensata, la normal no puede justificar un disparo por la espalda contra una niña de 9 años.

Ahora, después de 9 días, sabemos que el campamento terrorista donde estaba “Oscar” se encontraba dentro de la chacra de la casa de la niña, que para salir de ahí tenían que cruzar por la vivienda. Sabemos que hubo un enfrentamiento, que había francotiradores terroristas en los alrededores, que los militares estuvieron cerca, que hubo inteligencia, estrategia. Que capturaron a una terrorista, “Amalia” que han confirmado toda la información. Que no hubo fiscales en la intervención porque no están preparados para estas incursiones en la ceja de selva. Que esa población vive una especie de secuestro porque si no colaboran con sendero los matan, a grandes y chicos, sin piedad. Que están acostumbrándose a vivir así.

¿Qué fallo? ¿Ustedes creen que los militares y policías, que conocen la zona, que saben que esos malditos terroristas están enquistados en la zona, tratarían de ocultar el cuerpo de una niña por ahí nomás, a unos metros de la casa? Si hubiera sido así nunca hubiéramos visto esos restos o ya no se acuerdan de los “desaparecidos” de otra época.

Por qué no pensar que hubo una bala perdida. Aquí en Lima, en plena ciudad, hay balas perdidas que matan gente, todas las semanas. Imagínense en la selva de Junín. De repente quienes reniegan de los militares no ven el noticiero que yo conduzco. Por ahí que creen que son noticias menos importantes. Bueno, les cuento que sí, que la inseguridad ha llegado a tal grado que hay niños comiendo en su casas y por su choza entra la bala de un delincuente y los mata. M-A-T-A.

Porque no podemos pensar que fue una bala perdida de un terrorista la que acabo con la vida de Soraida. O peor aún que los terroristas lo hicieron a propósito y le han dicho a la población que fueron los militares. Han escuchado al profesor de Soraida, no quiere regresar a su casa porque tiene miedo de los militares ¡Por favor, estamos en el mundo al revés! La madrastra de la pequeña y sus hermanitos ya regresaron porque se sienten más protegidos allá. ¿Entienden la situación? ¿Qué creen que piensa, ahora la población de Ranrapata?

Y no han pensado aunque sea por un momento, que de repente eso malditos terroristas están utilizando todo esto para hacer retroceder a nuestras fuerzas armadas. Casi agarran a “Oscar” un mando importante, lograron meterse a sus campamentos, sabían de sus movimientos. ¿Cuánto tiempo pasará para que se arme otra incursión de este tipo?

¿Saben cuál es el problema? Nuestros políticos. No les creemos ¿Y saben por qué? Porque estamos hartos de que cada uno jale agua para su molino. Como Suzy Díaz, Andy V y Lucía de la Cruz. Porque todos quieren su foto, su portada, su protagonismo. Me pregunto si existirá alguna mente lúcida al interior del gobierno que entienda esto.

Y ahora, ¿qué hacemos? El ejecutivo tiene que salir a dar una explicación concreta y convincente de lo que pasó. El Presidente de la República sabe cómo son las cosas, la ha vivido de verdad. Él debería juntarse con los comandos de la operación Mantaro, reconstruir los hechos, obtener datos de sus informantes, explicarnos la verdad, por cruda que sea. Determinar de dónde vino esa bala. Y si hubiera algún responsable de nuestro lado, sancionarlo y que la opinión pública lo sepa y entonces, seguir adelante con la lucha contrasubversiva. Por favor, no dejen pasar la muerte de esta pequeña así nomás. No dejen que los casi flamantes ministros del gabinete del “diálogo” salgan a intentar explicar, lo que otros les han explicado. Menos aún, dejar esto, en manos del Congreso. Háganlo por esa niña inocente.