Debo confesar, que he visto a Claudio Pizarro durante nueve años ininterrumpidos, todos los días, de lunes a viernes, y me aburrió. Felizmente, como dice Hector Lavoe, todo tiene su final. Al principio lo admiraba porque era algo así como el futuro de fútbol peruano, pero todo cansa. Además con el tiempo, su cara se convirtió en sinónimo de mis gigantescas ojeras matinales.


Adiós Claudio, fue un placer tenerte atrás mío por tanto tiempo. Bueno, casi atrás, en realidad a mi izquierda. Ustedes, lo han visto a la derecha de su televisor. Pizarro, una exmiss universo y el pleno del congreso con el “Charro” Requena como parlamentario eran los personajes que adornaban la escenografía de Primera Edición hasta hoy. Sólo para recordar, aquí ésta foto tomada hace unos días. Federico me prestó sus lentes porque decía que iban con mi ropa, miren a mi izquierda.


Un día antes de salir al aire estuvimos haciendo pruebas de luz, viendo en dónde pondríamos las sillas, cómo sería el movimiento de las cámaras, etc. La pintura del piso no había secado.»Chicos, sin zapatos», dijo una voz. Se imaginan si por ahí alguien se había puesto una media con huequito. Los olores, gracias a Dios, no se graban. Ojalá les guste cómo quedo todo.